Cuanto más lejos está alguien de usar realmente un producto digital, menos entiende sus problemas de accesibilidad, incluso si tiene el conocimiento técnico.
Por ejemplo, cuando se analiza o se prueba la accesibilidad en proyectos existentes, una persona que usa tecnología de asistencia a diario entiende la experiencia de manera íntima. Alguien que trabaja ocasionalmente con esos usuarios comprende algunos aspectos. Y alguien que no está familiarizado con ellos está completamente a oscuras.
La desconexión es aún mayor cuando consideramos que las personas con diferentes discapacidades usan la tecnología de asistencia de maneras distintas.
Esto también ocurre al crear un proyecto. Por ejemplo, alguien que trabaja en el frontend de un proyecto aporta un conocimiento más profundo de la implementación y sus implicaciones que un gestor de proyectos.
Tu percepción de la accesibilidad se degrada cuanto más te alejas del uso y el desarrollo, porque pierdes de vista más problemas.
Esto explica por qué la contratación y la definición de requisitos son especialmente difíciles de abordar, ya que estas decisiones se toman lejos del uso real.
Entender la accesibilidad requiere exposición directa. Observa cómo funciona el sitio web en distintos navegadores y condiciones. Intenta navegar usando únicamente el teclado. Experimenta de primera mano cómo funcionan los lectores de pantalla.
Si la accesibilidad se mantiene en el plano teórico, o si no hemos sentido su fricción de primera mano, construimos a ciegas. Aunque tengamos el conocimiento, nos falta la consciencia de lo que no sabemos.