Los estándares de accesibilidad están claramente definidos. Pero los informes de auditoría varían enormemente, desde guías técnicas exhaustivas hasta listas de verificación austeras. Un informe de auditoría mal adaptado puede no impulsar un cambio real.
Algunas partes sustentan los hallazgos. Esto incluye el alcance del análisis (qué páginas se analizan y en qué criterios se basa el análisis), las personas que realizan el análisis, las herramientas y métodos utilizados, y la muestra de páginas incluida.
La parte más importante son los hallazgos. Para cada criterio, debe indicarse si se cumple o no (o si se cumple parcialmente), o si el criterio no se aplica al sitio web. Por ejemplo, los criterios sobre contenido de vídeo no se aplican si no hay contenido de vídeo en el sitio.
Esto normalmente incluye una descripción del criterio, el motivo por el que no se ha cumplido (si procede), y las formas en que podría corregirse.
También, un resumen ejecutivo sobre si el sitio web cumple los criterios basándose en el análisis de la muestra.
Según el perfil y el enfoque de los autores, la auditoría puede incluir una lista exhaustiva de cada error en cada página, fragmentos de código y sugerencias de la mejor implementación, o una lista de prioridades para que se corrijan primero los errores más comunes y de mayor impacto. Un informe de auditoría puede aportar datos para decisiones estratégicas, evidencias para planificar la implementación técnica, o ser simplemente un trámite.
Una auditoría solo es útil si responde a la pregunta que la organización realmente necesita responder. La alineación entre el alcance de la auditoría y la necesidad del negocio determina si el informe impulsa un cambio o simplemente marca una casilla.